martes, 14 de mayo de 2013

C.S. Lewis

"Sus transmisiones radiofónicas en tiempo de guerra sobre temas como el cristianismo fueron aclamadas"

     En este apartado de hombres y su huella, me gusta plasmar aquellas personas reconocidas en la sociedad por su contribución, hoy toca el caso de este gran escritor, lo sorprendente y que pocas personas conocen es que fue también locutor de radio y transmisor de verdades cristianas que levantaban el espíritu de aquel entonces.
    C.S. Lewis,  Escritor ingles,medievalista y defensor de la fe cristiana, crítico literario, académico y también fué locutor de radio, autor de libros como "cartas del diablo a su sobrino· o "Las crónicas de Narnia". Nació en Belfast el 29 de Noviembre de 1898 y murió el 22 de Noviembre de 1963 a la edad de 64 años.
     En 1917 empezó sus estudios en Oxford y en 1925 empezaba a ejercer de profesor en literatura inglesa.
     Perteneció al grupo de escritores y académicos "Inklings" entre los cuales estaban. J.R.R. Tolkien, Owen Barfield, charles Williams, etc. la mayoría de creencias cristianas. Gracias a la influencia de J.RR Tolkien recupero su fe convirtiéndose al protestantismo convirtiéndose en un participante comprometido en la iglesia en Inglaterra. Su conversión tubo un profundo efecto en sus obras y sus transmisiones radiofónicas en tiempo de guerra sobre temas relacionados con el cristianismo fueron aclamadas.
     En 1952 se caso con Joy Gresham la cual falleció cuatro años más tarde debido a un cáncer de huesos a la edad de 45 años.
    Entre sus obras podemos destacar :"Trilogía cósmica", "Cartas del diablo a su sobrino", "Mero cristianismo", "Sorprendido por la alegría , "Mientras no tengamos rostro", "Las crónicas de Narnia" y muchas más...

Me tienen que imaginar estando solo en Magdalen, noche tras noche, sintiendo, cada vez que mi mente se alejaba por unos segundos de mi trabajo, el lento venir de Él a quien yo honestamente había tratado de no conocer. A aquel a quien yo le había temido finalmente me alcanzó. En 1929 me entregué, y admití que Dios era Dios, y me arrodillé y oré. A lo mejor, aquella noche yo era el converso más desanimado e indispuesto de toda Inglaterra»
Sorprendido por la Alegría4




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